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Alfonsina y el mar

· 13 June 2014 |  by Janantoon
· Published in: FOCUS · muziek · textos en castellano
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Un día en La Paz, don Enrique Alurralde me contó la historia de la canción Alfonsina y el mar porque sabía que a mí me interesaba la poesía y la música suramericana. Además, mi pareja de entonces se llamaba Alfonsina. Pues…
La canción es muy famosa dado que todo tipo de cantante lo ha cantado. Su atracción no solo viene de la música o de la letra, sino también de su razón de ser: el suicidio de la poetisa Alfonsina Storni.
Mientras leas la historia de Alfonsina Storni, podrás escuchar unas versiones de la canción.

Alfonsina Storni

Alfonsina Storni, Antología mayor
Hija de inmigrantes suizos de habla italiana, Alfonsina vivío desde los cuatro años en Argentina. No tenía una juventud feliz, marcado por la pobreza y el alcoholismo de su padre. A la edad de diez años dejó de asistir a la escuela y comenzó a trabajar lavando platos y atendiendo las mesas en el Café Suizo, donde su mamá trataba de ganar la vida para su gran familia.

En el año 1909 dejó el hogar materno para terminar sus estudios en Coronda. En el registro de inscripciones de la Escuela Normal Mixta de Maestros Rurales aparece la leyenda “Alfonsina Storni, 17 años, suiza”. Fue aceptada por su entusiasmo, a pesar de no tener el certificado de estudios primario. Tampoco aprobó el examen de ingreso, pero la escuela acababa de abrir y necesitaba alumnos. Su profesora de español la estimuló a trabajar porque había detectado en ella condiciones de escritora. No sólo tenía dotes de poeta, sino también sabía cantar.

En 1911 se trasladó a Buenos Aires, llevando consigo sus pocas pertenencias. El 21 de abril nació su hijo Alejandro, cuyo padre es desconocido.
Alfonsina vivía en una especie de marginalidad, siendo una mujer trabajadora y madre soltera sin ningún tipo de complejo. Tenía sin duda un carácter fuerte y independiente.
En 1916 se publicó su primer álbum La inquietud del rosal, que no tuvo una buena aceptación. Pero le dio la oportunidad a conocer a otros poetas.
Su situación económica mejoró, lo que le permitió viajar a Montevideo, Uruguay, donde conoció a la poetisa Juana de Ibarbourou, así como al escritor Horacio Quiroga, que sería su gran amigo. Su libro de 1920 Languidez recibió el primer Premio Municipal de Poesía y el Segundo Premio Nacional de Literatura.

Consiguió enseñar literatura en la Escuela Normal de Lenguas Vivas, y publicó Ocre. Su estilo mostraba ahora más realismo que antes, con una temática muy feminista. La soledad y la marginalidad comenzaron a afectar su salud, y el empeoramiento de sus problemas emocionales la obligaron a dejar su trabajo como profesora.
Después de unos viajes a Europa su escritura cambió. Perdió los antiguos modelos, y alcanzó un lirismo más dramático, cargado con una vehemencia erótica — desconocida en esos días — y con los nuevos pensamientos feministas en Mundo de siete pozos y Mascarilla y trébol.

Un año y medio después de que su amigo Quiroga se suicidó en 1937, atormentado por la soledad, la paranoia y el cáncer de mama, Alfonsina nu pudo más. Envió su último poema, Voy a dormir al diario La Nación y hacia la una de la madrugada del 25 de octubre de 1938, Alfonsina abandonó su habitación y se dirigió hacia el mar en la playa de la Perla en Mar del Plata. A lo largo de la mañana siguiente dos trabajadores encontraron su cuerpo arrojado a la playa. Aunque sus biógrafos sostienen que saltó al agua desde una escollera, la leyenda popular es que caminaba lentamente adentro del mar hasta que se ahogó.

Su obra:

    La inquietud del rosal, 1916
    El dulce daño, 1918
    Irremediablemente, 1920
    Languidez, 1920
    Ocre, 1925
    Poemas de amor, 1926
    Mundo de siete pozos, 1934
    Mascarilla y trébol, 1938

Su muerte inspiró a Ariel Ramírez (pianista) y a Félix Luna (escritor) para componer la canción Alfonsina y el Mar, que ha sido interpretada por Mercedes Sosa, Tania Libertad, Nana Mouskouri, Mocedades, Shakira, Andrés Calamaro, Katia Cardenal, Avishai Cohen, Ane Brun, y muchos otros.

Abajo dos poemas de Alfonsina Storni y la letra de la canción.

Un lápiz

Por diez centavos lo compré en la esquina
y vendiómelo un ángel desgarbado;
cuando a sacarle punta lo ponía
lo vi como un cañón pequeño y fuerte.

Saltó la mina que estallaba ideas
y otra vez despuntólo el ángel triste.
Salí con él y un rostro de alto bronce
lo arrió de mi memoria. Distraída

lo eché en el bolso entre pañuelos, cartas,
resecas flores, tubos colorantes,
billetes, papeletas y turrones.

Iba hacia no sé dónde y con violencia
me alzó cualquier vehículo, y golpeando
iba mi bolso con su bomba adentro.

Voy a dormir

Dientes de flores, cofia de rocío,
manos de hierbas, tú, nodriza fina,
tenme prestas las sábanas terrosas
y el edredón de musgos escardados.

Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.
Ponme una lámpara a la cabecera;
una constelación; la que te guste;
todas son buenas; bájala un poquito.

Déjame sola: oyes romper los brotes…
te acuna un pie celeste desde arriba
y un pájaro te traza unos compases

para que olvides… Gracias. Ah, un encargo:
si él llama nuevamente por teléfono
le dices que no insista, que he salido…

Alfonsina y el mar

Por la blanda arena que lame el mar
Su pequeña huella no vuelve más
Un sendero solo de pena y silencio llegó
Hasta el agua profunda
Un sendero solo de penas mudas llegó
Hasta la espuma

Sabe Dios que angustia te acompañó
Que dolores viejos calló tu voz
Para recostarte arrullada en el canto de las caracolas marinas
La canción que canta en el fondo oscuro del mar la caracola

Te vas Alfonsina con tu soledad
¿Qué poemas nuevos fuiste a buscar?
Una voz antigua de viento y de sal
Te requiebra el alma y la está llevando
Y te vas hacia allá, como en sueños
Dormida, Alfonsina, vestida de mar

Cinco sirenitas te llevarán
Por caminos de algas y de coral
Y fosforescentes caballos marinos harán
Una ronda a tu lado
Y los habitantes del agua van a jugar
Pronto a tu lado

Bájame la lámpara un poco más
Déjame que duerma Nodriza en paz
Y si llama él no le digas que estoy
Dile que Alfonsina no vuelve
Y si llama él no le digas nunca que estoy
Di que me he ido

Te vas Alfonsina con tu soledad
¿Qué poemas nuevos fuiste a buscar?
Una voz antigua de viento y de sal
Te requiebra el alma y la está llevando
Y te vas hacia allá como en sueños
Dormida, Alfonsina, vestida de mar

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