| Acabo de leer (sincrónico) dos biografías de Pablo Neruda. Una obra gigante en dos tomos (unas 1230 páginas) de David Schidlowsky: Las Furias y las Penas, Pablo Neruda y su tiempo y una biografía ‘normal’ de Adam Feinstein: Pablo Neruda, a passion for life. Quería leer estas biografías al mismo tiempo porque se complementan.
La de Adam Feinstein — en inglés — es más como se conoce, las grandes líneas de una vida en un relato ameno. La de David Schidlowsky es otra cosa. Se trata de un tésis de doctorado, minucioso, con mucha atención por la situación política, por los factores ambientales. Schidlowsky cuenta la vida del poeta basándose en muchos documentos. Para muchos su obra será demasiado detallado, con abundantes notas al pie de la página, pero formará una obra de referencia. Es deplorable que Schidlowsky no ha encontrado una editorial que quería publicar la obra para el año 2004 (el centenario de Neruda). Porque el texto necesitara un editor para quitar las numerosas faltas de ortografía y equivocaciones. Además falta un índece, lo que es una pena en una obra con tantos nombres y datos. Pero en su totalidad es un trabajo inmenso, documentando muchos aspectos de la vida privada y pública del poeta, salvo la significación de su poesía. La biografía de David Schidlowsky es una obra para especialistas o aficionados con mucho interés en obtener una visión de conjunto. Schidlowsky acentua el ambiente político, el papel de las ideas marxistas y del partido comunista en la vida del poeta. No se pierde en especulaciones sobre la vida amorosa o otros aspectos ocultos de Neruda. Pero sí expone por ejemplo (¡con documentos!) su actitud para con Maruca Hagenaar, su primera mujer. Otro ejemplo documentado: la crónica falta de dinero, porque Neruda solía comprar todo lo que quería sin tener en cuenta su situación económica. La biografía de Adam Feinstein es buena lectura para un público general, para los que aún están interesado en este poeta incomparable. Pablo Neruda tiene un poco el efecto Hemingway: la vida anima la obra y la obra refleja la vida. Y Neruda sí ha vivido (él lo confiesa): viajando por todo el mundo, muchos amores, casado tres veces, testigo de la guerra civil en España, salvador de miles de refugiados españoles, cónsul en España y Francia, senador en Chile para el partido comunista, desterrado de su país, la escapada sobre los Andes, premio Nobel de literatura, y en sus últimos días testigo del golpe de estado de Pinochet y la muerte de su amigo Salvador Allende.
La conmemoración tenía también una sesión académica en donde Feinstein y Schidlowsky hablaron sobre el poeta. Me acuerda de que en un momento una jóven comunista, con la biografía de Vollodia Teitelboim en su mano como si fuera una biblia, interrumpió la sesión protestando que los biógrafos solo querían ponerle verde a Pablo Neruda. La mala conducta de Neruda para con su primera esposa Maruca Hagenaar y su hija Malva Marina lleva clavada una espina en el corazón de sus correligionarios. Feinstein y Schidlowsky argumentaron que solo habían tratado de describir con veracidad la vida del poeta. No se trataba de difamar al poeta, tampoco de escribir una hagiografía. A mí me resultaba muy extraño que en esto tiempo aún había jóvenes defendiendo con un fanatismo casi relgioso una cosa poca relevante. Porque Neruda no era un santo, ni un héroe, sino un hombre de carne y hueso, de amores, amistades y traiciones. Como cualquier hombre de carácter. Y me pregunto: ¿de dónde viene mi fascinación por este hombre? Tal vez tiene que ver con mis viajes en Bolivia y Suramérica, el impacto de los cerros andinos, de Machu Picchu, de los pueblos. Pero creo que hay algo más. Distinto al autor de novelas, de quien en muchos casos se puede leer sus novelas sin saber algo de su vida, en la poesía se sedimenta lo que el poeta ve, siente, oye. La poesía de Neruda, lleno de fuertes imágenes, de amor, de la lucha por una vida simple y digna, su poesía comprometido, convida a atención por la vida detrás de la obra. O mejor dicho: el mito detrás de la obra. Pero mi fascinación tiene que ver en pimer lugar con la fuerza de su poesía. Ha escrito versos inolvidables, como: Si muero, sobrevíveme con tanta fuerza pura o Plena mujer, manzana carnal, luna caliente (tomando solo dos versos de su libro Cien sonetos de amor). ¿Qué tal tu alma?, me pregunta muchas veces mi amiga Isabel Lipthay. Y eso es, creo que mi fascinación por Pablo Neruda es basado en su manera de ser. ¿Qué tal tu alma, Pablo? |
This is a fine biographical novel about the last years of the Russian poet Osip Mandelstam. We meet people like Anna Achmatova, Boris Pasternak, Stalin’s chauffeur, etc. Mandelstam was fed up with his marginal situation as a translator and with the tyrannical behaviour of Stalin.
One day in 1933 he wrote the Stalin Epigram, a poem denouncing Stalin in not to be misunderstood terms. He only read it to a few friends, but a few days later he was already arrested and ‘questioned’. He was sent to several Gulags during the next years until he died at last of cold and hunger in 1938.
Every chapter is told by another witness of the events. Although it isn’t heavy reading, the novel really sketches the world of suspicion and terror under Stalin.
The novel made think of George Orwell’s Nineteen Eighty-four and Marc Dugain’s Une exécution ordinaire.
What a world in which someone had to die for a simple — and not even good — poem.

